🏺 Los iberos en Catalunya
Escritura paleohispánica, el pueblo layetano de la costa catalana y el poblado ibérico excavado en Montjuïc — silos monumentales, cerámica importada de medio Mediterráneo y el tránsito de la Barkeno ibérica a la Barcino romana.
Una cultura con escritura propia
Los iberos no son un pueblo prehistórico sin voz propia: dejaron registros escritos desde el siglo V a.C., y fueron las fuentes grecolatinas las primeras en nombrarlos como tales.
El semisilabario ibérico
Desde finales del s. V a.C. hasta el s. I d.C.Origen
Los pueblos íberos desarrollan sistemas de escritura propios (semisilabarios) desde finales del siglo V a.C., en contacto con los alfabetos fenicio y griego que llegaban por vía comercial a la costa.
Quién los nombró así
"Iberos" o "íberos" es como llamaron los antiguos escritores griegos a las gentes del levante y sur de la península ibérica, para distinguirlos de los pueblos del interior. Escribieron sobre ellos Hecateo de Mileto, Heródoto, Estrabón y Rufo Festo Avieno, citándolos con ese nombre al menos desde el siglo VI a.C.
Contacto con los celtas
Los iberos serían similares a las poblaciones celtas del primer milenio a.C. de Irlanda, Gran Bretaña y Francia. Los celtas cruzarían los Pirineos en dos grandes migraciones (siglos IX y VII a.C.) y se establecieron sobre todo al norte del Duero y el Ebro, donde se mezclaron con los iberos para formar el grupo celtíbero.
Vigencia
El semisilabario ibérico se mantuvo en uso hasta el siglo I d.C., ya bajo dominio romano, antes de ser desplazado por la epigrafía latina.
Cronología resumida
De los primeros contactos con fenicios y griegos a la romanización plena del territorio.
- Siglo VII a.C. — Las sociedades autóctonas de la actual Catalunya entran en contacto continuado con los colonizadores fenicios y griegos.
- 650-550 a.C. — Génesis de la cultura ibérica.
- 550-450 a.C. — Desarrollo de la cultura ibérica.
- 450-200 a.C. — Plenitud de la cultura ibérica.
- Siglo III a.C. — Los pueblos íberos se ven involucrados en las Guerras Púnicas.
- 195 a.C. — Batalla de Empúries: los ejércitos romanos del cónsul Catón infligen una derrota decisiva a los íberos y consolidan la presencia romana en Hispania.
- Siglos II-I a.C. — Proceso de romanización: los pueblos íberos son dominados militarmente, sometidos a los intereses económicos de Roma e integrados en la cultura romana.
Los layetanos, pueblo de la costa catalana
El pueblo íbero que habitó la franja donde hoy se levanta Barcelona, entre el Llobregat y la Tordera.
Territorio y ciudades layetanas
Territorio
Los layetanos (en latín laeatani, en griego λαιαιτανοί) habitaban la costa de la provincia de Barcelona, entre los ríos Llobregat y Tordera. Por el interior se extendían por la llanura del Vallès, quizá hasta la actual Manresa, aunque esta ciudad fuera probablemente de los lacetanos.
Ciudades principales
Ailuron o Lauro (la actual Mataró), cerca de Ilturo (Burriac); Baitulon/Baetulo (Badalona, junto al río Vaetulo, hoy Besòs); Barcinon (Barkeno); Egara (Tarrasa); y Blanda (Blanes, cerca del río Larnum, hoy La Tordera).
El origen de Barcelona
Barcinon fue fundada hacia el siglo VI a.C. — aunque después quizás fue refundada como Barkeno por los cartagineses—. Anteriormente existió una ciudad cercana a Montjuïc, que probablemente se llamaba Laie, de la que tomaron el nombre.
Vida cotidiana
Como otros pueblos iberos, construían sus poblados sobre cerros amurallados, con casas rectangulares de piedra. Vivían de la caza, la pesca y la agricultura, y tejían lana y lino. Su cerámica era poco desarrollada; trabajaban el bronce y el hierro. Almacenaban el grano en silos. Sus vinos eran apreciados, y uno de sus alimentos básicos era un derivado lácteo similar al yogur.
El poblado ibérico de Montjuïc
El yacimiento mejor documentado de época ibérica en esta franja de la costa layetana está, precisamente, en la montaña de Montjuïc — y es clave para entender el propio origen de Barcelona.
Excavaciones y hallazgos
Restos desde los siglos VII-VI a.C.; auge en los siglos IV-III a.C.Los hallazgos más antiguos
Los primeros restos adscribibles a la cultura ibérica en la montaña se datan en los siglos VII-VI a.C., en la vertiente suroeste del cerro, entre el castillo y el cementerio: una posible cabaña con un silo, restos de un hogar doméstico y una serie de agujeros de poste. En las inmediaciones del Castell de Port aparecieron también restos ibéricos (siglos VI a III-II a.C.), con cerámicas de pasta grosera decoradas con cordones e improntas, y lascas de sílex y jaspe.
Las sitges de 1931 y las de Magòria
En 1931, en la parte alta del cementerio del suroeste, Josep de Calassanç Serra i Ràfols excavó dos silos de época ibérica de planta globular (2,5 m de diámetro). En uno de ellos se hallaron cuatro esqueletos humanos. Pero el área que más ha dado de sí es el sector del antiguo Pont de l'Esparver, por donde pasaba la Vía de Magòria: un gran núcleo comercial con silos de grandes dimensiones, vinculado a un puerto y a un poblado aún por excavar.
Los silos más grandes del noreste peninsular
Según la arqueóloga del Museu d'Història de la Ciutat, Carme Miró, "en uno de ellos podía guardarse grano para alimentar a 245 personas durante un año, y para llenarlos todos se necesitarían 204 hectáreas cultivadas. Ningún otro asentamiento ibérico presenta una acumulación de excedente cerealístico equiparable al del núcleo de Montjuïc." El sector vive su momento álgido en el siglo IV y parte del siglo III a.C., y sigue habitado después, ya con la llegada de los romanos.
Un "centro urbano de poder"
Entre el material recuperado de los silos destaca un 17% de cerámica importada de Grecia, Italia, Ibiza, Marsella y Cartago — una cifra solo comparable a yacimientos como Ullastret, bajo influencia de la Empúries griega. También aparecieron espadas y fíbulas (una decorada con coral rojo sin paralelos conocidos) y, en el siglo III, monedas dracma de plata acuñadas con la inscripción "Barkeno". Para los investigadores, la riqueza del material y la ubicación como puerto "remiten a la existencia en Montjuïc de un centro urbano de poder", con un grupo dominante entre sus habitantes.
Un yacimiento aún pendiente de excavar en su mayor parte
Intervenciones puntuales
Restos de silos y una posible villa romana aparecieron con la construcción del estadio olímpico (inicios del siglo XX); también en las obras del ferrocarril de Magòria al Port. La construcción del cementerio actual sacó a la luz restos romanos y un horno del siglo XVIII.
1929, Exposición Universal
Con motivo de las obras de la Exposición Universal de 1929 aparecieron restos de un enterramiento judío, testimonio de que la montaña siguió siendo lugar de hallazgos de épocas muy distintas mucho después de la etapa ibérica.
El poblado, aún sin excavar
Pese a la riqueza de los silos ya excavados, el poblado ibérico asociado al puerto —que tendría funciones de capitalidad y control de la Layetania en esta zona— sigue sin poder excavarse, al estar bajo la ciudad actual.
Continuidad del sector como puerto
Pese al cambio de ocupación ligado a la llegada de Roma, el sector sigue funcionando como puerto, con explotación de los greses de la montaña en una cantera próxima.
El carro de hierro de Magòria
Uno de los hallazgos más singulares del yacimiento: el único carro ibérico prácticamente completo conservado.
Un carro de ruedas macizas del siglo IV a.C.
Hallado en 1946El hallazgo
En 1946, en el interior de uno de los silos excavados en la zona del Pont de l'Esparver se localizó un carro datado en el siglo IV a.C. Las dos ruedas y parte del conjunto de piezas metálicas pudieron recuperarse, y se observaron las huellas de la madera.
Un carro de transporte
Era un carro de ruedas macizas, dedicado al transporte — no olvidemos que fue hallado en un núcleo comercial importante.
¿Escombro o depósito ritual?
Se ignora si el carro se encontró dentro del silo de forma casual — enterrado como escombro— o si, como creía Serra i Ràfols, se trata de un depósito ritual.
Pieza única
Es el único carro entero conservado de época ibérica en toda la Península.
De la Barkeno ibérica a la Barcino romana
El propio relato arqueológico de Montjuïc apunta a una transición, no a una ruptura, entre el núcleo ibérico y la fundación romana.
Contacto comercial antes que conquista
Presencia romana previa a la fundación
Según los arqueólogos, la pedrera explotada desde época republicana, las estructuras, los pavimentos y los restos de una vía romana conocidos en la montaña apuntan a una presencia de Roma en Montjuïc anterior a la fundación de la ciudad en el siglo I a.C. Habría existido un núcleo portuario romano con población especializada que comerciaba con los iberos de Montjuïc.
"No llegan invadiendo"
Según Carme Miró, "los romanos no llegan invadiendo. Primero hubo contactos y acuerdos comerciales con los habitantes del territorio y luego fundaron sus ciudades."
Dos núcleos que conviven
El emplazamiento se utilizó en la romanización del territorio a lo largo de los siglos II y I a.C., como ocurre en otros poblados ibéricos layetanos. A finales del siglo I a.C., la antigua Barkeno ibérica de Montjuïc dio paso a la moderna Barcino romana, y durante un tiempo habrían convivido los dos núcleos.
Un debate abierto
"Nuestro trabajo ha sido riguroso, pero sabemos que recibirá críticas", reconoce Carme Miró. "Lo interesante sería crear un debate que permita avanzar en el conocimiento de este momento fundamental de la historia de la ciudad."