👑 La Catalunya medieval
De la Barcino visigoda y la breve conquista musulmana a la Corona de Aragón: comunidad judía, Usatges de Barcelona, Consell de Cent, Consolat de Mar y Generalitat. Contenido migrado (14/09/26) desde el relato de Barcelona, que hoy es el único de todo el sitio que cubre esta época con detalle.
Unas obras de renovación de Via Laietana sacaron a la luz, en el número de la calle Fusteria junto al edificio de Correus (entre Carrer Ample y Carrer de la Mercè), los restos de cinco casas medievales completas de principios del siglo XIV, además de parte de las antiguas Voltes dels Encants, un espacio porticado que daba a la plaza de Sant Sebastià. Las viviendas, de entre 3,5×5,5 y 6,7×5,1 metros, se mantuvieron en pie —con reformas sucesivas— hasta su derribo en 1909 para abrir la propia Via Laietana. Entre los hallazgos destaca un panel cerámico del siglo XVIII con la imagen de Sant Antoni de Pàdua, colocado a la entrada de una de las casas, que se extraerá y conservará; el resto de los restos, una vez documentados, volverá a quedar cubierto bajo el nuevo pavimento.
Fuente: ElNacional.cat
Época visigoda (s. V-VIII)
Tras la crisis del Imperio romano de Occidente, los visigodos —una rama de los pueblos godos— se establecieron en la península a partir de comienzos del siglo V. Barcino tuvo un papel destacado en varios momentos: el rey Ataúlfo, casado con Gala Placidia, estableció aquí una corte modesta en 415, el mismo año en que fue asesinado en su palacio de la ciudad; más tarde, Gesaleico (511) y Teudis (hasta 548) volvieron a hacer de Barcelona sede real, antes de que Leovigildo fijara la capital definitiva en Toledo en 573.
La ciudad conservó escasa población goda propiamente dicha —limitada a la guarnición militar y las autoridades—, gobernada por un conde (comes civitatis) y un obispo. Fue un periodo de cierta prosperidad económica, con ceca propia de moneda desde Leovigildo. Los primeros visigodos eran arrianos frente a una población hispanorromana católica; la basílica de la ciudad se convirtió en catedral arriana hasta que Recaredo hizo del catolicismo la religión oficial del reino en 589, año en que se celebró un concilio católico en la ciudad (ya antes, en 540, se había celebrado otro bajo el obispo Nebridio).
La comunidad judía de la ciudad, que hablaba hebreo junto al latín vulgar del resto de la población, sufrió distintas leyes restrictivas según el rey: prohibición de matrimonios mixtos, bautismos forzados, confiscación de propiedades. Bajo Wamba (672-680) la población judía era ya lo bastante numerosa como para que se le solicitara un edicto de expulsión de los sefardíes.
El estado visigodo se derrumbó con el desembarco musulmán en Gibraltar en 711. Para el relato completo de este periodo — reino visigodo, ley, religión y legado — ver el informe Los visigodos en Catalunya.
Conquista y gobierno musulmán (711-801)
La conquista musulmana de Catalunya ocupó Barcelona entre 717 y 718 —de forma pactada y sin resistencia, a diferencia de Tarragona, que fue devastada—; el poder musulmán en la ciudad se prolongó unos 83 años. Durante la ocupación, la ciudad fue conocida como برشلونة (Barshilūnatu) y estuvo gobernada por una sucesión de valíes: Sulayman ben al-Arabí, que buscó sin éxito la alianza de Carlomagno frente al Emirato de Córdoba en 777; su hijo Matruh, que gobernó Barcelona y Girona; y finalmente Sadun al-Ruayni, que viajó personalmente a Aquisgrán en 797 para ofrecer la ciudad a Carlomagno a cambio de ayuda contra Córdoba.
Cuando Ludovico Pío llegó a las puertas de Barcelona en otoño de 801 esperando una entrega pacífica, Sadun incumplió el pacto; tras un largo asedio, el último valí, Harun, fue depuesto por sus propios allegados y entregado a los francos, probablemente el 3 de abril de 801.
La presencia musulmana no forzó conversiones y permitió la libertad de culto: el gobierno civil tradicional (conde, obispo cristiano, jefe de la comunidad judía) se mantuvo, aunque se cobraban impuestos especiales a los no musulmanes —probablemente menores que los de la época visigoda— y la catedral fue convertida en mezquita. Para el relato completo de esta etapa ver el informe El Islam en Catalunya.
Carolingios y nacimiento de la Corona de Aragón

El período histórico de la ciudad bajo dependencia de la dinastía carolingia abarca desde la entrada a la ciudad de Ludovico Pío en 801 hasta la ofensiva dirigida por Almanzor en 985. El final de este período coincide con un declive importante del Imperio carolingio que, entre guerras internas, fue incapaz de controlar los territorios periféricos –o marcas–. La primera mitad de los prácticamente dos siglos que duró este periodo de dependencia del imperio franco, la ciudad restituyó las sedes de la mayoría cristiana y vivió con el constante temor de los ataques promovidos desde el Emirato de Córdoba. Ya a principios del siglo X el peligro descendió, y la ciudad se recluyó en sí misma.
Tras la entrada solemne y pacífica en la ciudad el 28 de diciembre, Ludovico designó a un godo local, Bera, como conde (comes) de Barcelona, con el título de marqués al hacerse cargo del territorio fronterizo o marca (Marca Hispánica). Hacia 820 Bera y sus seguidores godos se sublevaron contra el poder carolingio, siendo depuesto.
En 827 y 852 tropas musulmanas volvieron a asaltar la ciudad; en 852, bajo mandato de Abd al-Karim ben Mugith, la devastaron en represalia por la muerte de su aliado Guillermo de Septimania. La unión del condado al Imperio carolingio ya estaba debilitada a finales de siglo: tras ser depuesto el conde Bernardo II, el título lo recibió Wifredo I, llamado el Velloso (Guifré el Pilós), que orientó el condado de nuevo a un linaje hispanogodo en lugar de franco. En 988, el conde Borrell II hizo efectiva la independencia respecto a los reyes francos.
Tras varias incursiones, Almanzor arribó a las inmediaciones de Barcelona a finales de junio de 985; el 6 de julio, tras 8 días de asedio, la ciudad fue tomada, saqueada e incendiada junto con monasterios, iglesias y la catedral, y buena parte de sus habitantes hechos prisioneros o esclavos.

Con el paso del tiempo, el condado fue adquiriendo una independencia práctica respecto del reino carolingio, oficializada en 988 con el conde Borrell II. El establecimiento del estado feudal en Cataluña a lo largo del siglo XI no impidió que el Condado de Barcelona adquiriese preeminencia sobre el resto de condados de la Marca. Así, Barcelona se convertiría en uno de los centros políticos, económicos, sociales, culturales y comerciales de un territorio que comprendía no sólo la actual Cataluña, sino el conjunto de estados que conformaron la antigua Corona de Aragón (Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares, Rosellón, Cerdeña, Nápoles, Atenas y Neopatria). Barcelona llegaría a ser una de las principales potencias mediterráneas en los siglos XIII, XIV y XV, en competencia con Génova y Venecia.
Los matrimonios de Ramón Berenguer III con Dulce de Provenza (1112) y de Ramón Berenguer IV con Petronila de Aragón (1137) sentaron las bases de un amplio territorio, la Corona de Aragón. Sus sucesores ampliaron el reino con las conquistas de Valencia y Baleares, así como diversos territorios por el mar Mediterráneo, forjando un auténtico imperio, hegemónico en el mediterráneo occidental durante la Edad Media.
El crecimiento económico y social de la ciudad propició desde el siglo XII el establecimiento de diversos órganos de autogobierno y de fuentes propias de legislación urbana: en 1228 se promulgaron los Usatges de Barcelona, código legislativo base del derecho catalán — ver también el informe Las leyes en Catalunya. En 1258 Jaime I creó una nueva estructura de gobierno municipal con una asamblea de jurados que, reducida a cien en 1265, dio nombre al gobierno municipal desde entonces: el Consell de Cent (Consejo de Ciento), que perduró hasta 1714.
A nivel comercial, en 1258 se creó el Consolat del Mar, cuya legislación mercantil, recogida en el Llibre del Consolat de Mar, fue el primer código marítimo conocido a nivel mundial. En 1364 estableció su sede en Barcelona la Generalidad —con antecedentes en 1289—, organismo encargado de recaudar tributos y supervisar el cumplimiento de los acuerdos de Cortes, con ámbito en todo el territorio catalán. Por último, en 1401 se creó la Taula de Canvi de Barcelona, el primer banco público de Europa, disuelto por Felipe V en 1714.
Desde el siglo XIII, en paralelo a la Corona de Aragón, Barcelona gozó de un periodo de gran esplendor gótico: catedral de Barcelona, Santa María del Mar, Santa María del Pino, Palau Reial Major, Palacio de la Generalidad, Hospital de la Santa Cruz, Atarazanas Reales, la Llotja y la Casa de la Ciudad.
Con la extinción de la Casa de Aragón-Barcelona y el advenimiento de los Trastámara, Barcelona entró en un periodo de decadencia, acentuada por brotes de peste (1348, y de forma cíclica hasta finales del siglo XV) y hambrunas. Las revueltas populares enfrentaron a la Biga (oligarquía noble y eclesiástica) y la Busca (mercaderes y artesanos), y derivaron en una guerra civil entre el rey Juan II y la Generalitat (1462-1472) que acabó con la toma de Barcelona por el ejército real.
La Companyia Catalana d'Orient
Ya en el siglo XIV, la Companyia Catalana d'Orient (1303-1318) —los almogávares— proyectó la beligerancia catalana fuera de la Península, hacia Bizancio y Grecia. Fin de la edad medieval, siglo XV (1492 +/-).
Comunidad judía
Hay indicios de comunidad judía en la ciudad ya en el siglo IV, favorecida por la libertad de culto concedida por Caracalla en 212; algunos hallazgos en la Sinagoga Mayor de Barcelona apuntarían a la sinagoga más antigua documentada de la península. Los judíos escribían en hebreo —se conservan textos de Issac Ben Rovèn (1043), Jafudà Ben Barzilay (1070) y Abraham Bar Hilla (1085)— y hacia 1079 la comunidad rondaba unas setenta familias.
Dependían directamente de la corona, con calendario y celebraciones propios, y cada población necesitaba autorización real para fijar el número de familias judías admitidas. En 1215 el IV Concilio de Letrán impuso restricciones —prohibición de cargos públicos, identificación obligatoria en la ropa—, aunque Jaime I dispensó de esta última a los judíos de Barcelona. En 1263 tuvieron lugar disputas religiosas públicas ante el propio Jaime I, con quema de libros hebreos. Hacia el siglo XIV la población judía alcanzaba unas 4.000 personas, reforzada por los expulsados de Francia en 1306, lo que obligó a abrir un segundo Call (menor).
El 5 de agosto de 1391, en el contexto de la ola de ataques a juderías que recorrió la Península ese verano, el Call de Barcelona fue asaltado: murieron unos 300 judíos, otros se bautizaron forzosamente y otros huyeron. En 1401 un privilegio real estableció que Barcelona no volvería a tener barrio judío. Para el relato completo ver el informe Judíos en Catalunya.
Los judíos formaban una comunidad activa dedicada a la medicina, el comercio y la pequeña industria, y potenciaron las relaciones con al-Ándalus. El desarrollo de la agricultura en el llano de Barcelona se fraguó, a mediados del siglo X, en la construcción de dos canales de agua desde el Llobregat y el Besós: el del Besós, conocido como Rec Comtal o Regomir, era paralelo a la strata francisca, variante de la antigua Vía Augusta romana.
Incursiones y ràtzies (s. IX-XII)
Además de los grandes asedios de 852, 861, 897 y el saqueo de Almansor en 985 —narrados arriba—, el condado sufrió una larga serie de incursiones y conflictos menores:
- Ràtzia de 845: Abd al-Rahman II devasta los entornos de Barcelona.
- Expedición normanda (859): vikingos alcanzan Empúries.
- Ràtzia de 912: Muhàmmad al-Tawil derrota a las tropas de Sunyer I en Tàrrega.
- Ràtzia de 936: una flota de cuarenta naves ataca los condados de Barcelona, Girona y Empúries.
- Ràtzia húngara (942): llega hasta las puertas de Barcelona antes de dirigirse a Lleida.
- Ràtzies d'Almansor (982-985), previas al gran asedio de 985 narrado más arriba.
- Ràtzia d'Abd al-Malik (1003): nueva campaña del califato de Córdoba contra el condado.
- Batalla de Torà (1006).
- Revuelta feudal (1020-1030) y revuelta de Mir Geribert (1041-1059).
- Guerra contra la Taifa de Saraqusa (1058-1062) y Croada de Barbastre (1063-1064).
- Batalla d'Almenar (1085) y las expediciones contra Turtusha (1092, 1093, 1095, 1097).
- Conquesta de Balaguer (1105) y ràtzia de 1107, últimas grandes incursiones antes de la consolidación territorial del siglo XII.
Audios de referencia (catalán) sobre esta época: En Guardia — Catalunya Ràdio.
Sobre Montjuïc concretamente en época medieval (cementerio judío, iglesia de Sant Julià): ver Montjuïc · Edad Medieval →. Sobre la presencia religiosa en la propia montaña (ermitas, capillas): ver Montjuïc · Presencia religiosa.